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Carta 12: Evagrio, el monje origenista

Evagrio fue uno de los Padres del Desierto más influyentes y quien más influyó a Juan Casiano.

Recordemos algunos datos de su biografía. Nació en Ibora, a orillas del Mar Negro (Ponto) en 346 E.C. Su padre era un obispo rural. Muy cerca de su casa vivía San Basilio, el hermano menor San Gregorio de Nisa y la hermana Macrina. Los dos hermanos y un amigo íntimo, Gregorio de Nacianceno, son conocidos como los Padres Capadocios. Desde temprana edad, Evagrio estuvo pues bajo la influencia de esos tres padres. Le divertía imaginarse que se haría monje pero le atraía más la estimulante vida intelectual de Constantinopla.

San Basilio le ordenó lector y, tras su muerte, Gregorio de Nacianceno le ordenó diácono. Evagrio era muy apuesto y culto y un brillante orador preparado para una carrera eclesiástica. Sin embargo, se enamoró apasionadamente de una dama romana casada. Durante un sueño juró que abandonaría Constantinopla y se dedicaría a la vida espiritual. Aunque el juramento lo hizo en un sueño, actuó en consecuencia y viajó a Jerusalén, donde conoció a sus amigos Melania y Rufino, que tenían comunidades allí.

Igual que los Padres Capadocios, Melania y Rufino estaban muy influenciados por Orígenes. Evagrio pronto olvidó su promesa y volvió a sus viejos hábitos mundanos. Pero contrajo una enfermedad incurable. Melania llegó a pensar que se debía a su promesa incumplida. Milagrosamente se curó y alrededor del año 383 se retiró al desierto egipcio. El grupo de monjes Origenistas al que se unió estaba inicialmente dirigido por Amonio, pero la admiración que tenían por las habilidades y la experiencia de Evagrio hicieron que le consideraran su Abba.

Después de permanecer allí durante dos años, decidió unirse a los monjes más austeros de Cells y se convirtió allí también en discípulo de los monjes coptos Macario el Grande y del muy austero, Macario el Alejandrino. Nuevamente fue un puente, primero entre la teología y la contemplación, como hemos visto, y después entre los monjes origenistas y los coptos. En sus escritos combinó la sabiduría de ambos grupos. Una vez que se instaló en Cells, ya no tuvo ninguna ambición de ascender dentro de la Iglesia; rechazó convertirse en obispo. Vivió allí, en el desierto, durante 14 años hasta su muerte en 399.

Dado que la sabiduría de ambos grupos estaba basada en una profunda oración contemplativa, ambos tenían grandes similitudes cuando hablaban desde el corazón. Pero en la superficie tenían diferencias teológicas bastante sustanciales. Los monjes coptos enfatizaron la fe pura e insistieron en la interpretación "literal" e irreflexiva de las Escrituras. Los monjes origenistas también sintieron que la fe pura era muy significativa pero creían que debía ir acompañada de una oración más profunda y, por lo tanto, de adquirir un conocimiento intuitivo de Dios a través de la experiencia.

Para los monjes origenistas, la espiritualidad, la fuerza contemplativa, era un elemento integral. Su actitud hacia las Escrituras también fue diferente. Anhelaban un nivel más profundo de comprensión de las enseñanzas de Cristo. Por lo tanto, las interpretaron de manera más alegórica, lo que les llevó a ideas guiadas por el Espíritu.

Ambos grupos de Padres del Desierto estuvieron de acuerdo en que los pensamientos oscurecerían la Presencia Divina. Pero incluso en esto, los monjes origenistas van más allá e insisten en que también hay que descartar pensamientos e imágenes de Dios, como expresa Evagrio: «Cuando reces no imagines la Divinidad como una imagen formada dentro de ti. Evita también dejar que tu espíritu se impresione con el sello de alguna forma particular. Más bien, libre de toda materia, acércate al Ser inmaterial y lograrás la comprensión».

Este abandono gradual de todas las imágenes y formas permitiría el contacto directo con una Trinidad informe. A esto se le llama el enfoque «apofático» o «negativo» de Dios. Es un descarte gradual de nuestras ideas e imágenes humanas acerca de Dios, ya que éstas nunca pueden acercarse a Su Realidad. Sólo después de haberlas suprimido podemos, por la Gracia de Dios, experimentar lo que Dios realmente es. Esta visión de un Dios sin imagen y sin forma era aceptada por los monjes origenistas pero no por algunos de los monjes coptos, que necesitaban sus imágenes de Dios, a menudo antropomórficas.

Es fácil encontrar las resonancias que hay entre la enseñanza origenista de Evagrio y Juan Casiano y la propia enseñanza de John Main. El Padre Main también nos anima a ser «apofáticos» en nuestro modo de oración contemplativa. No solo necesitamos abandonar nuestros propios pensamientos sino también los pensamientos sobre Dios con todas sus formas e imágenes correspondientes.

Las diferencias de forma entre los monjes coptos y los origenistas llegaron a un punto crítico en el año 400 d.C. y los monjes origenistas fueron expulsados del desierto. Afortunadamente, Evagrio murió en 399, un año antes de que eso sucediera. Pero Juan Casiano sí se vio afectado y, como veremos en próximas lecturas, acabó fundando monasterios en Marsella, entonces el sur de la Galia.